Cambio de oficina, cambio de vida

Esta semana me cambié de oficina, trayendo un lugar nuevo, energías renovadas, alegría y mi mirada puesta en lo que está por venir, que será luminoso y creativo por las personas con quienes trabajo: puro sentido, pasión, rigor y misión. Necesito hablar de lo que está quedando atrás. Decidí botar todo lo relacionado al pasado, para que al agua fresca limpie todo, las energías se muevan y se restituya el flujo de la vida que yo mismo estanqué al querer atrapar el recuerdo con una rara posesión y esperanza para que no se me arrancara. Boté todo lo histórico de Prosel , la empresa que armaron en 1987 mi papá y mamá, a quienes honro con la foto que encabeza este post. Prosel fue, es y seguirá siendo. El acto de botar todo es desprenderme de lo que me atrapaba, desapegarme, agradecer todo lo bueno, reconciliarme con los mandatos transgeneracionales implícitos y reconocer que la historia de mis papás fue de ellos y que la mía es propia, en primera persona y con mi guión, siempre en la infinit...