sábado, enero 28, 2012

La impresentable confusión de algunos diputados

No tienen ninguna novedad estas palabras, más que manifestar la molestia de muchas personas con la impresentable explicación de algunos diputados respecto a la no aprobación de la prohibición de fumar en bares, restaurantes y casinos, tal como indicaba el proyecto de ley del gobierno.

Dar como explicación que algunos se confundieron y fueron poco dedicados al tema es tomar por estúpidos a todos los seres pensantes. Es indignante una explicación tan pueril, básica y tonta. Resulta bastante obvio que, una vez más, respondieron a los grupos de interés que les deben haber “hecho reflexionar” sobre la conveniencia de mantener el negocio de las tabacaleras, los casinos y la gastronomía.

Este tipo de aprobaciones espurias son las que consolidan a la baja la ya paupérrima imagen de muchos políticos, que traicionan el mandato esencial de un diputado: representar los intereses de sus electores. En esta votación algunos aparecen representando sin pudor el interés de las tabacaleras, muy probablemente financistas de parte de sus campañas, de espaldas a lo que indican los intereses de la mayoría de los electores.

Una señal más de la crisis generalizada de la representatividad política, donde la mayoría de estos personeros representan sus intereses personales, los de sus financistas, los de los grupos de influencia y los de su casta, el endémico mal del clasismo y nepotismo en la política chilena. Parece que la búsqueda del bien común y la mirada de comunidad por sobre los intereses individualistas y de los más poderosos es un camino que elegimos y al que aspiramos muchos de los que no tenemos poder ni estamos en la política.

Pareciera ser una condición del poder la desconsideración de los demás. No en lo filosófico si no que en lo práctico. Para que hablar del poder como herramienta de servicio a las mayorías. Suena ingenuo a la luz del brutal realismo del poder del lobby, aunque quijotadas concretas como las del diputado Harboe y la aprobación de la ley que reduce los tentáculos y usos de Dicom, permite darse cuenta que no todo está perdido y que aún quedan algunos diputados decentes, entendiendo por decencia la representatividad de las mayorías y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Cuando se irrespeta la inteligencia de los representados de modos flagrantes como lo observado en esta votación específica, no se puede pedir respeto a la investidura del cargo. Por ahora podríamos avanzar en no denominarlos más como honorables, pues muchos ni siquiera alcanzan los estándares mínimos de los principios de diálogo y respeto a la convivencia social. Simplemente no están a la altura del cargo. ¿A qué honorabilidad se alude, si no lo encarnan en su comportamiento ni en su trabajo?

En un 2011 que fue marcado por la consciencia de muchas personas en diversas partes del mundo y su manifestación indignada mediante movilizaciones y protestas, estos personajes siguen indiferentes, sin diálogo con sus electores e importándoles un bledo la representatividad social, cómodos tras los cojines del poder y la falta de fiscalización de su trabajo.

Respecto de la ley específica, ojalá que el Congreso sea algo menos permeable al lobby y a los grupos de influencia, y restituya la prohibición de fumar en bares, restaurantes y casinos, votando con la mano en el corazón de los representados y no con la mano en la billetera de los intereses específicos de grupos poco representativos pero poderosos.

miércoles, enero 25, 2012

Mundos opuestos

Cada vez que se habla de alegría o cualquier emoción en el polo de la positividad, muchas personas arriscan la nariz pensando que su interlocutor es ingenuo, new age, edulcorado, superficial, poco serio y no digno de atención. Quien así reacciona suele considerarse serio y realista, suficientemente experimentado en las tragedias de la vida como para comprar recetas fáciles y livianas de autoayuda (esa es la descalificación), pues su creencia es que está confirmado que la vida es de los oportunistas y pesimistas.

Cuando comienzan a dar evidencia sobre su negatividad aluden a las noticias tóxicas que dominan los medios y sus criterios editoriales, a la forma de diálogo público entre los actores sociales, a la sordera, ceguera e interés individualista y de clase imperante entre los políticos, a la violencia ambiente, a la mayoría de ejecutivos y jefes que juegan sólo para sí mismos y les importan un bledo sus trabajadores (ni ahí con la equidad y la distribución ecuánime), y a una percepción de que las personas son mayoritariamente negativas, envidiosas, dobles, deshonestas y torcidas.

Los estudios de Psicología Positiva muestran que la vida se divide en dos mundos que interactúan poco y nada: el de los positivos y su vida ascendente que florece, y el de los negativos y su vida mustia que languidece. Mundos opuestos. El límite entre ambos es matemático: quienes viven en estados de ánimo marcados por una tasa superior a 2,9 emociones positivas divididas por una negativa, despliegan lo mejor de sí mismos.

Bajo esta tasa de 2,9 de positividad la vida palidece, se pone aburrida, plana, sin disfrute, con una mirada triste del futuro y actitudes cotidianas indiferentes, egocéntricas o tóxicas. Si hubiera restricción humana, no podrían circular casi nunca.

Estas emociones positivas o negativas son el motor de la conducta, por lo que las actitudes y comportamiento de las personas reflejan en los actos la tendencia de positividad o negatividad de quien decidió actuar así. Leyó bien. Decidió. Hay mínimo determinismo genético en las actitudes ante la vida. Son mis decisiones (conscientes o inconscientes) las que forjaron las creencias que hoy tengo y que me hacen ver el mundo en negro-gris o en tonalidades claras y luminosas.

Es decir, mi pensamiento y mi mapa mental es el embudo que estrecha mis emociones y mi vida, o el amplificador de las mismas. Puedo mirar con anteojeras o con consciencia amplia y expandida. Eso es una decisión mental que debo hacer consciente si quiero moverme hacia el mundo de la felicidad duradera (que sí existe, como muestran los estudios de la ciencia de la felicidad).

En estos mundos opuestos existe sintonía dentro de cada mundo. Los negativos sincronizan con los iracundos, peladores, arrogantes y mentirosos, y los positivos con los optimistas, alegres y esperanzados. Entre estos mundos no hay sincronía ni encuentro, no se rozan ni se topan. Un muro de Berlín interpersonal, un verdadero vidrio indestructible los separa. Parecen tipos de vida completamente diferentes. En realidad no lo parecen. Es así, porque los negativos se atraen entre sí y los positivos también. Dime con quién andas y te diré quién eres. Esa frase que tiene un origen clasista se aplica perfectamente al mundo de nuestras emociones. Dime tus emociones y te diré con quién te relacionas y cómo son tus resultados en la vida.

Los resultados en la vida son infinitamente mejores para los positivos, con los criterios profundos y balanceados de la vida, es decir, efectividad externa, satisfacción interna, plasticidad conductual y resiliencia. Los negativos tienden a valorar sólo un criterio: el dinero y la posesión material.

El sesgo economicista imperante en el mundo de hoy no ayuda, pues la riqueza material tiene un sitial completamente inmerecido y desbalanceado respecto de otros criterios de la vida. ¿Usted prefiere ser millonario y tener una vida pobre, sin afectos ni un futuro que lo inspire, o una vida económicamente promedio y una vida feliz? Los estudios muestran que la correlación entre dinero y felicidad es insignificante y que la diferencia de felicidad entre ricos y pobres es de 1%. Así de claro y difícil de creer.

¿En qué mundo decides vivir, en el positivo o en el negativo? En los dos no se puede. Se oponen energéticamente. Tú decides.

jueves, enero 12, 2012

Cómo enfrentar el 2012

Más allá de la credibilidad que cada persona entregue a los cambios que se pronostican para el 2012, tanto desde fuentes formales como la Nasa y la confirmación del aumento de las explosiones solares y su impacto en el alza del campo electromagnético de la Tierra, como desde fuentes informales y las predicciones de diversos orígenes, este año se ha despertado un interés mundial por la posibilidad de un gran cambio planetario que nos tiene en la incertidumbre.

Podrán parecernos ciertas o falsas las predicciones, aunque para casi nadie deja de ser fuente de inquietud este año de “profundos cambios”. ¿A qué se referirá? Nadie sabe. Pareciera que está lejos de ser el término de la vida humana y la desaparición del planeta, aunque también pareciera que algunos cambios energéticos a nivel planetario y de las personas llegaron para quedarse, en la senda de la transformación hacia una vida más integrada y espiritual.

Si bien no hay estudios psicológicos que muestren qué sucede con las personas en escenarios de alta energía electromagnética ni de nuestro comportamiento ante un intenso aumento de la frecuencia e intensidad del campo vibratorio de la energía, se pueden observar algunas reacciones durante 2011 y el inicio de 2012.

El fenómeno más llamativo es la polarización emocional. Quienes han logrado balancear sus emociones y viven en una cierta armonía han profundizado sus estados de tranquilidad, mientras que aquellos que viven frecuentemente en el miedo y las emociones negativas, también han incrementado su energía negativa. Se observan conductas más extremas. Los buenos parecen más buenos y los malos parecen más malos, en una suerte de desencaje energético creciente y que tiende a la colisión entre personas y grupos.

Las movilizaciones sociales de 2011 en Chile y otras partes del mundo pueden interpretarse desde esta perspectiva: muchos están despertando a sus derechos y presionan a los poderosos a una distribución más ecuánime y justa de bienes, derechos y oportunidades. Lo que Jaime Hales llama el ingreso a la era de Acuario y su influjo de renacimiento y conciencia parece estarse constatando paulatinamente.

Otro fenómeno llamativo es la disminución de las corazas, filtros y sistemas defensivos de las personas. Da la impresión que la gente cada día se muestra más como verdaderamente es, existiendo un espacio menor para el autoengaño, la mentira y las medias palabras. Al mostrarnos tal cual somos, se crea un caldo de cultivo para la confrontación, particularmente entre personas más bien rígidas, fanáticas y que se sienten poseedoras de la verdad, aunque a su vez es un escenario más real, verdadero y que presiona a definiciones en los temas que demandan soluciones más justas y mayoritarias que las actuales. Ejemplo de esto es el galopante desacuerdo entre el gobierno y la UDI por el binominal y la reforma tributaria, y la incapacidad de la Concertación de articular mínimos puntos para un proyecto de país.

Como quiera que uno lo interprete, este año es de incertidumbres, temores y dudas. Como nadie puede afirmar a ciencia cierta qué pasará en el afuera, sólo nos queda el camino de gestionar mis emociones, regular mis pensamientos, disminuir mi negatividad, resolver los temas pendientes y aumentar mi positividad.

Muchas personas tienen la sensación de inminencia y urgencia. No saben por qué ni cómo pasarán las cosas, aunque sienten que el tiempo se ha acelerado, que el día se consume rápidamente y las 24 horas parecen 14, que el tiempo se nos escabulle entre las manos y no alcanza para nada.

Ante esta abierta incertidumbre, la marcada polarización que se observa, las corazas que comienzan a caer y los augurios más o menos catastróficos sobre el 2012, la respuesta individual de mejor nivel es trabajar activamente por el balance interno.

Se da la paradoja que cada día eso es más difícil, pues las redes sociales, los medios de comunicación, los gobiernos y la publicidad de las empresas nos invitan miles de veces al día a salir de nosotros mismos, cuando el antídoto para sostener una energía de alto nivel y positividad es exactamente el contrario: permanecer en conexión dentro nuestro, en silencio, en contacto con la tranquilidad natural de nuestro corazón y la conciencia ampliada de nuestra mente.

Independientemente de lo que pueda suceder afuera, si adentro conquisto y me gobierno con tranquilidad y armonía, ello operará como una protección y un blindaje energético ante cualquier cambio exterior, ya sea la inversión de los polos de la Tierra, potenciales conflictos, terremotos o cualquier pronóstico de desastre. Me permitirá adaptarme y continuar.

El tema es que el balance energético y el sostenerse en energía de alta vibración es una responsabilidad completamente individual y nadie puede prestarme parte de su trabajo interior. De ahí el sentido de urgencia, de resolver rápido las deudas emocionales con otros y conmigo mismo, y de prepararme interiormente para los posibles cambios exteriores. Es ahora, no es mañana, en un mes ni menos en un año. Ahora es cuando.

Si finalmente no pasara nada afuera y todas las predicciones fueran falsas e infundadas, las ventajas del equilibrio psicológico, del balance energético y de la sanidad que conquistaré en mi camino de automaestría 2012 me harán una mejor persona, más feliz y con mejores oportunidades en el futuro que se nos abre. Hay ventajas y ganancias por donde se lo mire.

lunes, enero 09, 2012

La felicidad es una decisión mental

La felicidad y el sufrimiento ocupan parte de las inquietudes centrales de miles de personas por estos días y durante milenios. Para muchos la felicidad duradera no existe, es el resultado de un largo proceso de dolores y son efímeros los momentos de alegría. Para otros, la felicidad se logra cuando se ha superado el sufrimiento con disciplina en el comportamiento virtuoso, el control de la mente y las prácticas sistemáticas de la armonía, gratitud, generosidad y bondad.

Siguiendo la lógica de la ley de causa y efecto, y parafraseando a Gyatso, la causa principal del sufrimiento son nuestras acciones perjudiciales y la de la felicidad, nuestras acciones virtuosas. Es decir, la felicidad o el sufrimiento derivan de nuestras acciones, que, como sabemos, derivan a su vez de nuestras decisiones. Las emociones siguen el ritmo de la mente, ya sea para lo positivo como para lo negativo. El conductor de nuestra vida es la mente, las emociones son el motor, las motivaciones el combustible y el sentido de vida es el que pone la dirección.

La felicidad es una decisión mental, deriva de cómo observo, indago e interpreto mi vida y el mundo, por lo que es resultado de mis creencias, prejuicios e ideas. La amplitud o estrechez de la mente es la tijera con la que recorto el pedazo de realidad que miro y en la que me sumerjo, creyendo usualmente que es toda la realidad. La felicidad o el sufrimiento no son hechos objetivos, sino que nacen de mi forma de interpretar la vida, son juicios que me cuento para mi buen o mal vivir. No dependen de las circunstancias.

Al ser la felicidad un acto consciente y voluntario, la infelicidad también lo es. La diferencia es que muchas personas infelices aún permanecen más en la inconsciencia, en la queja y en la creencia que la vida es objetivamente como les tocó, sin apropiarse del poder de su mente y de la capacidad de comenzar a cambiar su realidad a partir de sus decisiones conscientes.

Sintetizando lo que he escrito en otras columnas, uno de los datos más sorprendentes es el número de la felicidad: 2,9. Quienes llevan una vida con 2,9 actitudes positivas versus 1 actitud negativa, están en la zona del florecimiento personal. Esta es la tasa de positividad/negatividad (P/N) que descubrió Marcial Losada y que ha sido confirmada por decenas de evidencias en las investigaciones de psicología positiva. También es necesario una cuota de negatividad, que hace tener los pies en la tierra y un nivel de tensión que nos permite generar un cambio y aprender a ver la felicidad como un estado presente.

La felicidad no está en el resultado final, está en el camino. Soy feliz en el proceso presente de caminar por la vida, en cada paso, haciendo actos buenos, mirando con ojos felices y construyendo con otros un mundo mejor, en mi pequeño espacio de influencia, pero un mundo más sano, con menos dolor y con más armonía y paz, desde adentro hacia fuera.

Lograr ese estado de felicidad obviamente trae beneficios. En su libro “La alta rentabilidad de la felicidad”, David Fischman sintetiza diferentes estudios que concluyen que las personas felices viven 15 años más que el resto, son más sanas, tienen mejores relaciones de pareja con hijos más sanos y felices, logran mejores ingresos con un promedio de 40% más, tienen un 30% de mayor tolerancia al dolor y generan atmósferas de trabajo positivas que inducen equipos y empresas rentables.

Lyubomirsky en su libro “La ciencia de la felicidad” derribó los mitos que comúnmente escuchamos: que la felicidad hay que encontrarla, que se logra al cambiar nuestras circunstancias y que la tienes o no la tienes. Muy por el contrario lo que determina la felicidad es la voluntad personal de ser feliz, ya que se construye a través de actividades cotidianas, no de circunstancias como el ganarse un premio de la lotería o tener belleza. La felicidad se construye.

Para conseguir una felicidad duradera hay que introducir algunos cambios permanentes que requieren esfuerzo y dedicación todos los días de tu vida. Según Lyubomirsky, las actividades que la ciencia ha demostrado que aumentan sustancialmente nuestro nivel de felicidad, y que coinciden con lo que indica nuestro sentido común, son:
·      Expresar gratitud.
·      Cultivar el optimismo.
·      Evitar pensar demasiado y evitar la comparación social.
·      Practicar la amabilidad.
·      Cuidar las relaciones sociales.
·      Desarrollar estrategias para afrontar estrés, dificultades y traumas.
·      Aprender a perdonar.
·      Fluir más.
·      Saborear las alegrías de la vida.
·      Comprometerte con tus objetivos.
·      Practicar la espiritualidad.
·      Ocuparte de tu cuerpo mediante la meditación y la actividad física.

De estas 12 actividades para aumentar mi felicidad debo elegir las 4 que más me agraden y practicarlas todos los días. La felicidad es un músculo que se entrena, por lo que sí es posible alcanzar felicidad duradera.

Para facilitar la conexión con mi presente de felicidad, ese estado interno que mora dentro mío y que está esperando ser activado, es necesario también hacernos cargo de nuestros sufrimientos y de aquellas conductas que nos traen energía negativa. Siguiendo a Barbara Fredrickson en su libro “Vida positiva”, las técnicas científicamente probadas para reducir la negatividad son:
·      Darle batalla a los propios pensamientos negativos.
·      Evitar juicios, críticas y condenas.
·      Romper el hábito interno de rumiar.
·      Llegar a ser más abierto de mente.
·      Desenterrar las propias minas anti-personales de negatividad.
·      Evitar la negatividad gratuita.
·      Evaluar el consumo de medios y dejar de ver noticias o programas tóxicos.
·      Encontrar sustitutos para los pelambres y el sarcasmo.
·      Encargarse de la gente negativa, alejándome de ella.
·      Resignificar mis interpretaciones y poner la atención en lo positivo, cuando esté en ambientes negativos.

La mesa está servida, el mapa está claro y se sabe qué hacer para permanecer en estado de felicidad. Una vez más, depende de la decisión de cada uno. ¿Estoy dispuesto a tomar la decisión de ser feliz, practicar todos los días las actividades de la felicidad y dejar de lado mi negatividad?

sábado, diciembre 31, 2011

Preguntándome el 2012

¿Qué oportunidades traerá este 2012 para mí, para ti y para los otros?
¿Cuántas conversaciones generadoras de posibilidades tendré con otros?
¿Qué cambios habrá en mí que me acercarán al auto cuidado y la armonía?
¿Qué cambios habrá en los otros y en el mundo que nos acercarán a una humanidad más consciente?
¿Cómo enfrentaremos las crisis y las tragedias del 2012?, ¿seremos capaces de preguntarnos para qué, y aprender?
¿Cuánta armonía seré capaz de sostener, para purificarme y ayudar a irradiar a otros?
¿Cuán blindado estaré a la negatividad, las malas energías, la envidia, los pelambres y la gente que aún opera en arrogancia e inconsciencia?
¿Cuánto me acercaré a mis hijos, mi pareja, mi madre, mis hermanos y mis amigos?
¿Cuánto gratitud diaria daré?
¿Mantendré el optimismo aún en mis límites aciagos?
¿A cuántas personas abusadoras, maltratadoras y vampiras emocionales alejaré de mi vida?
¿Qué pasará con los gobernantes y poderosos de mi país?, ¿serán capaces de poner el bien de la mayoría por sobre los intereses de las minorías?
¿Seguirán los movimientos sociales, con su energía consciente y demandante de una sociedad más ecuánime?
¿Se irán presos los delincuentes de cuello y corbata, o sólo los que roban cosas menores?
¿Cuánta espiritualidad seré capaz de sostener día a día?
¿Cuánta automaestría y prudencia ganaré este año?
¿Qué formas irá tomando la mirada comunitaria por sobre el individualismo centrado solo en el propio bien?
¿Cuántas sonrisas recibiré y daré este año?
¿Cuánta reciprocidad entregaré?
¿Cuánto perdón, paciencia, aceptación y auto perdón mostraré este año que despunta?


Quiero avanzar velozmente en paz, armonía, amor, desapego, gratitud, mantención de la alegría y lejanía de la ira. Paz interior. Recibo el 2012 con humildad, gratitud, silencio, firmeza, convicción de los cambios que tengo que hacer para mejorar y adrenalina, con el corazón puesto en la paz interior.

miércoles, diciembre 28, 2011

La consciencia, el personaje del año 2011


A fin de año los medios corren a elegir el personaje del año. Para varios Camila Vallejo, para la revista Time son “los movilizados” (the protester). Es una carrera para poner en una sola persona el símbolo de lo relevante sucedido en 2011. Para no personalizar, el fenómeno que se manifestó con fuerza en diferentes partes del mundo es la consciencia, la gran personaje mundial 2011.

Los detractores me dirán que está plagado de inconscientes, abusadores, gente que vive esquilmando a otros o en piloto automático, haciendo lo que cree que debe hacer y con mínima reflexión sobre su vida. De esos hay muchos. El tema es que los otros, los conscientes, han proliferado en 2011 y han alzado su voz pública.

Esta consciencia es como cualquier proceso psicológico y espiritual. Comienza como un proceso de despertar, se comienza a caminar de a poco y lentamente se van fijando nuevos estándares sociales, algo así como una consciencia colectiva. Los pragmáticos dirán que esto no es así pues no han logrado resultados, como dijo la ministra Schmidt sobre Vallejo. Bien sabemos que hay resultados más lentos y procesos que toman meses o años, como el despertar de la conciencia de la clase media chilena, particularmente a partir de la escandalosa estafa a millones en La Polar y la constatación de los abusos de Karadima y su vigente red de silencio y protección.

La primavera árabe generó consciencia de derechos humanos mínimos y una política representativa. Ahí están Egipto, Libia, Túnez, Yemen, entre otros. Para el resto del mundo, las decenas de movilizaciones en Chile son el invierno chileno, ya sea la consciencia por una mejor educación, por los daños de centrales eléctricas, por la igualdad de derechos independientemente de las condiciones u opciones de las personas o por una distribución del ingreso más ecuánime.

La consciencia está ampliándose. Cada día son más los que individual y colectivamente están despertando a su propio crecimiento o a la exigencia de derechos socio-económicos. La lista de deberes la cumplimos en general con largueza. Existe una creciente percepción mayoritaria del desbalance entre lo que trabajamos, entregamos y pagamos en impuestos y lo que recibimos como derechos o protección (como ciudadanos, en seguridad, salud, educación, acceso a las oportunidades o como consumidores). La mayoría se siente pasada a llevar, viviendo en un desbalance poco equitativo, en diferentes aspectos de su vida personal, familiar, organizacional y social.

Es buena la frase de “necesitamos un cambio en el modelo”, ya sea en la educación chilena,  en el sistema capitalista que está como bote a medio hundir, en el binominal o en la estructura tributaria. Más allá del contenido específico, se asentó la necesidad de cambios hacia una vida más humana, más vivible, con mayor bienestar, de beneficios más distribuidos y más justa. Eso deriva de la consciencia.

Nadie sabe muy bien cómo tiene que cambiar el modelo, aunque se instaló la percepción mayoritaria de su inefectividad futura. El punto de partida ya comenzó. ¿Dónde se llegará?, ¿cómo se hará?, ¿cuál será el proceso, los costos y los resultados? Nadie lo sabe a ciencia cierta. De lo que sí hay certeza es que 2012 es un año de cambios, probablemente drásticos y con tensiones fuertes, con una lucha entre los que protegen el status quo y que todo siga igual, y los que queremos un mundo nuevo, incierto y con esa rara sensación cierta de que será mejor.

Bienvenida consciencia, el personaje del año, que inaugura el mítico 2012, el de los cambios. A abrir los ojos y el corazón para ver cómo participo, cómo me involucro, qué procesos sociales y planetarios continuarán, y cómo se plasmarán en cambios concretos, institucionales y efectivos. Antes del cambio, viene la consciencia. Antes del 2012 estuvo el 2011.

miércoles, diciembre 21, 2011

El tipo de gestión depende de las creencias de los ejecutivos


Los límites de la gestión organizacional dependen del tipo de creencias que sustentan los dueños, gerentes o jefes de las empresas. Puede sonar obvio, aunque sus implicancias son muchas.

Si mi visión de ser humano es la de una persona floja, que si puede me robará o que intentará trabajar lo menos posible, ello tiene directo impacto en cómo visualizo, diseño, gestiono y controlo mi empresa o mi equipo de trabajo. Las creencias de trabajadores más bien infantiles y marcados por el oportunismo amoral (la caricatura de este tipo de creencias es la frase de “el problema es la raza”), perfilarán una gestión que mira a sus trabajadores como recursos, amplificando el control y la supervisión, donde las órdenes las dan unos pocos y el resto obedece sin contradecir, y donde los incumplimientos son severamente sancionados. Ni hablar de innovación, agregación de valor, conectividad y buenos climas laborales. Impera el miedo y la negatividad.

Esta empresa tradicional es la más frecuente en Chile. Campea el liderazgo vertical, con organizaciones funcionales de muchas áreas, muchos supervisores controladores y exceso de jerarquización. En la estructura organizacional hay muchos niveles, pues la desconfianza en la gente hace necesario instalar instancias intermedias de control. El exceso de costos de estructuras pesadas derivada de las creencias desconfiadas de los ejecutivos.

Al contrario, si mis creencias de ser humano valoran el potencial y la contribución voluntaria de las personas en condiciones organizacionales positivas, gestionaré con un perfil de trabajador adulto, autocontrolado, con autonomía responsable, donde el trabajo es parte de su sentido y satisfacción existencial. Se instala la confianza como eje de la vinculación empresa-trabajador. Los controles se ponen en los indicadores de desempeño y no sobre las personas, que son concebidas de un modo más integral (no sólo como recurso funcional para la tarea), por lo que su aporte e innovación es estimulado para capitalización de la empresa y satisfacción de la persona.

La estructura organizacional desde la confianza favorece los equipos autónomos de trabajo, en lógica de equipos de alto desempeño con poder de decisión. Los climas laborales tienden a mejorar, las dinámicas relacionales mejoran, la conectividad se distribuye en red, las ideas y oportunidades florecen, y la productividad aumenta.

La crisis de gestión que se observa en muchas organizaciones deriva de la estrechez de creencias de sus dueños y directivos. Ahí hay que buscar en primer lugar. Mejor gestión deriva de creencias más amplias y confiadas en la autonomía adulta de las personas. Es un tema de amplitud o estrechez del paradigma humano y socio-organizacional de las jefaturas. 

El tema es capital: ¿cómo ayudamos a que los empresarios y ejecutivos con creencias verticales y restringidas amplíen su mapa mental? Si no hay mejoramiento ahí, la gestión quedará más o menos donde mismo.