Prepararnos para ser transformados

En una columna anterior – Somos transformados – planteamos que las transformaciones que se generan en las personas provienen de una sustancia superior de luz y energía divina. Ahí se ubica la fuente del poder que causa el crecimiento, cambio y expansión de las personas. Como estamos dotados de libertad y voluntad, somos nosotros quienes tenemos que abrir la puerta para que esta energía amorosa entre a nuestra casa, a nuestro cuerpo. Ella no entrará forzándonos. Es una visita respetuosa. Si no es invitada y acogida, no es posible que nos regale los efectos de su acción. Cada uno de nosotros es quien debe preparar las condiciones para que esa luz superior llegue a nosotros, permanezca, se vaya incorporando a nuestro ADN y haga su trabajo de irradiación, armonía, salud, belleza y abundancia. Preparar el camino. Lo primero es conectarnos con esa luz superior. La meditación y la oración son los caminos predilectos para lograr esa conexión con lo Divino. Las ...