El yo exterior al servicio del yo interior

Tuve una semana rarísima. Enero ha sido un mes turbulento, con muchos desafíos y con la necesidad de visualizar un nuevo futuro en varios ámbitos. Me moví a un observador nuevo, tal como lo muestra mi post anterior sobre el equilibrio de dar y recibir. Como he estado en ese límite ante lo desconocido, intensifiqué mis trabajos de meditación y los hice todos los días, en la mañana y en la noche, sabiendo que hay pocas cosas que dependen de mi (por ejemplo sostenerme en la positividad y el estado de ánimo expanivo) y que el resto depende de lo Superior. Me puse en actitud humilde y obediente, sabiendo que quería mantener mi calma afectiva, aunque afuera estaba lloviendo y tronando con fuerza. Así lo hice. Sostuve mi meditación a punta de GPS interior, con convicción ciega y con la certeza absoluta de que aunque mi yo exterior no viera claro qué hacer, mi yo interior revelaría su voz y sus imágenes direccionadoras más temprano que tarde. Por yo exterior entiendo sólo lo humano, aquello c...