Tsunami emocional
Me ha impresionado mucho en los últimos meses la desproporción de las respuestas emocionales de muchas personas ante situaciones o estímulos pequeños. Un detallito, una opinión diferente a la propia o la suposición de una intención negativa de la conducta del otro, producen una respuesta emocional intensa y la mayoría de las veces tóxica, virulenta y agresiva. Eso mismo puede verse en algunas conversaciones de facebook y en algunos blogs de personajes públicos. La discrepancia no es sobre el contenido de lo que alguien opine. Se manifiesta en ataques a la identidad de la persona, en un trapeo de su dignidad que me deja perplejo y en una postura de asimetría moral tras la cual se parapeta quien ataca (esto debería ser así, argumentan). Un ejemplo. Una persona dejó una nota en facebook sobre el respeto que había que tener por la muerte de Ricardo Claro. Algunos hicimos hincapié en que algunos medios que usó en su vida no fueron los más correctos y la respuesta de vuelta fue que había q...
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