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¿Qué es gestionar las emociones?

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Existe abundante literatura sobre la centralidad de las emociones y la inteligencia emocional para la vida personal y social. No obstante, es frecuente que no sepamos qué es gestionar las emociones, pues nuestra tradición racionalista hace que la mayoría estemos en un analfabetismo emocional, donde intelectualmente entendemos la importancia del balance emocional-corporal-racional, aunque no sabemos qué es ni cómo hacerlo. Lo primero es distinguir que no estamos hablando de control emocional, sino que de gestión del mundo de los afectos. El control implica un dique de contención o la aplicación de mecanismos de defensa que neutralizan y amordazan la emoción. El control nos tiende a dejar paralizados, gastando la energía en detener “eso” que nos pasa. Gestionar las emociones tiene 5 momentos: 1.      Detenerse para sentir la emoción. Es esencial poder conectar con la sensación sentida, abriendo la puerta a que esa señal que está en nuestro cuerpo y nues...

Una vida significativa

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Las investigaciones iniciales sobre felicidad asociaron la satisfacción con la vida placentera, aquella marcada por una mayoría de emociones positivas, alegría por sobre tristeza y un predominio del ánimo optimista por sobre el ánimo bajo. Esta visión de la felicidad se mostró inefectiva para explicar la vida de las personas, pues cerca del 50% de las personas declara sentir un ánimo bajo marcado por emociones negativas o displacenteras. ¿Significa eso que están condenados a la infelicidad? Con la idea anterior así era. Los investigadores se dieron cuenta que la idea de felicidad asociada solo a emociones positivas era estrecha y dejaba fuera a muchas personas. ¿Qué pasa con las personas que reportan tener una vida llena de trabajo con sentido, de alta significación, no obstante su estado de ánimo no es alegre ni optimista? ¿No son felices? ¿O esos padres que trabajan intensamente para mantener a duras penas a sus hijos y con sacrificio y entrega logran que sean profesionale...

Los mitos de la felicidad

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Los estudios de la Psicología Positiva han derribado muchos de los mitos que la mayoría de nosotros tenemos acerca de la felicidad. Muchos creen que la felicidad depende de las circunstancias que les toque en la vida y asocian la felicidad al destino, a la suerte, a ganarse la lotería, al dinero que se tenga o a la belleza. No es así. Por ejemplo, los niveles de felicidad entre ricos y pobres son similares. El impacto de las situaciones accidentales positivas sobre la felicidad es mínimo. Otro mito extendido es que la felicidad se busca. El sólo hecho de pensarlo así significa que la felicidad estaría afuera de uno, en una relación de pareja, en un trabajo, en los hijos, en el reconocimiento de los otros o en la conquista de algún logro muy deseado. La evidencia científica demuestra que la felicidad no se busca ni se encuentra. La felicidad se construye. Es un músculo que requiere ser entrenado todos los días de la vida para mantenerse tonificado y fuerte. La felicidad durad...

Tú primero, yo después

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La forma habitual de perpetuar los conflictos humanos es esperar que el otro cambie primero. Esa actitud refleja desconfianza y mantiene el control de no perder nada en una situación problemática. Es una actitud egoísta, donde se quiere ganar y donde importa más tener la razón y conservar la propia posición que resolver el problema. Piense en cualquier problema de pareja, entre países, entre empresas, en las guerras, en los conflictos cotidianos con los hijos. Prácticamente en todos los escenarios de tensión humana la mayoría de la gente los afronta desde una estrategia de control y dominio. Como cada parte en conflicto le dice a la otra “muévete tú primero”, se cae en el inmovilismo y ocurren dos fenómenos: las consecuencias del problema se mantienen y las partes en conflicto comienzan a tejer interpretaciones y explicaciones que cada vez alejan más la posibilidad de llegar a acuerdos. Todos tenemos en nuestro recuerdo situaciones así, donde intuimos que debíamos dar el pri...

Cómo vivir el qué

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La mayoría de nosotros configura su vida en función de qué hacer. Nos desvela conseguir nuestros logros, alcanzar reconocimiento y ser exitosos en nuestros emprendimientos y tareas, con la expectativa que ello nos traerá felicidad y paz. Destinamos muchas horas de nuestra vida a pensar cada detalle de qué hacer con la vida, ya sea en los estudios, la pareja, el trabajo, la familia, donde vivir, en una suerte de planificación estratégica de la vida personal. Este diseño de posibles logros se hace basado en las ideas valoradas socio-culturalmente, es decir, lo que otros dicen que debemos hacer. Casi todos asumimos mansamente ese camino, pues al momento de las primeras decisiones, en la adolescencia, nuestra seguridad emocional y pertenencia socio-afectiva aún depende de hacer lo que nuestros padres y nuestro grupo de referencia consideran adecuado. En la etapa de configuración de la identidad establecemos las metas vitales, el qué queremos lograr. Lo interesante es que la form...

Especialismo

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Una de las creencias humanas más generalizada es que somos especiales. Desde niños nuestros padres nos inculcan que somos especiales, ya sea por alguna habilidad, un talento específico o simplemente por la proyección egocéntrica de que somos sus hijos. Esto asienta la idea del especialismo. Nos sentimos especiales, diferentes del resto, un poquito más arriba que los demás por ese par de cosas en que destacamos. Y comenzamos a mirar y configurar la realidad desde esa creencia. El mundo se comienza a dividir y separar entre “nosotros”, los especiales, y ellos, los comunes y corrientes. Una sutil arrogancia, una superioridad que comienza tenuemente y que en la mayoría de las personas se solidifica como un ego asentado y discriminador hacia la adultez. El mayor síntoma de este especialismo es la creencia de que las personas nacemos diferentes, que desde la cuna y el origen tenemos diferencias naturales, confundiendo cualquier diferencia accidental (por ejemplo, el entorno so...

Perdón radical

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En los libros “La desaparición del universo” y “Tu realidad inmortal” de Gary Renard se expresa una noción de perdón que no conocía. Son libros que tienen un conjunto de supuestos que interpelan algunas de nuestra creencias generalizadas y que nos desafían en nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos. Hay 4 supuestos centrales. Primero. Todos somos hijos de una Fuente original y creadora, perfecta, informe, inmutable, eterna y en expansión, que crea en unidad y mediante el amor. Cada uno puede llamar a esta Fuente como quiera. Aquí la llamaremos Dios. Segundo.   En algún momento, estos hijos se hicieron la pregunta de si podían ser autónomos de su fuente y “ser como dioses”. En el instante de hacerse esta pregunta surge “la separación” y se crea la división respecto de esta fuente. Se rompe la unidad y surge la dicotomía, el sujeto y objeto. En este “fatídico momento” (como lo llama Renard) se creó la materia, el universo, los seres humanos, el tiempo y el espaci...